Comencemos preguntando, ¿Qué es ser mujer? Ser mujer es algo bello,
sorprendente, complicado y confuso. Bello porque es como un poema que solo
puede leerse con el corazón. Es sorprendente, complicado y confuso porque las mujeres fueron hechas para ser amadas más
que para ser comprendidas; pero si quieres comprenderlas, ámalas. Existe entre
la mujer y el hombre una diferencia muy grande. La mujer es como otro mundo
diferente al del varón. Este no la puede comprender diafanamente. Es como algo
vaporoso, delicado, una ilusión, un sueno. ¿Es la mujer superior al hombre? No.
¿Es la mujer igual al hombre? Tampoco. Entonces, ¿Qué es la mujer? Es distinta
al hombre. La mujer ha de ser eso, mujer.
También ha de cumplir su destino femenino en el matrimonio, en el hogar, en
la sociedad, en la humanidad y en el universo. El ser mujer es un misterio por
excelencia, por eso la mujer es un enigma para el hombre. El hombre es la más
elevada de las criaturas, la mujer es el más sublime de los ideales. El hombre
es código, la mujer evangelio. El código corrige, el evangelio perfecciona. El
hombre es fuerte por razón, la mujer invencible por sus lágrimas. La razón
convence, las lágrimas conmueven. ¡Que diferentes!
La mujer es creadora de vida por
la voluntad de Dios, pero necesita del hombre para procrear. Juntos hacen
maravillas. El hombre y la mujer no son rivales, se complementan y se
necesitan.
Desde el comienzo Dios dijo, “Por tanto, dejara el hombre a su padre y a
su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Génesis 2:24
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos…” Génesis
1:28
Amiga, déle gracias a Dios por ser mujer, tu eres muy importante para
El.
Amigo, valore la mujer que Dios le dio. Repito, juntos hacen maravillas.
“El que halla esposa halla el bien. Y alcanza la benevolencia de Dios” Proverbios 18:22
¡FELIZ DIA DE LAS MADRES! Las
quiero como a mis hijas.
Con amor,
María F. Agudelo
05/02/12


