Mi esposo y yo fuimos criados en familias católicas en Colombia, y desde muy temprana edad nuestros padres nos enseñaron los principios morales fundamentales de la religión católica. Pero en abril del año 1989 fue cuando comprendimos el verdadero concepto de ser cristiano y desde entonces nuestra relación con Dios la hicimos más personal y fue en esa época cuando renacimos de nuevo como hijos de Dios en el cristianismo. Desde entonces comenzamos a escribir. José Joaquín ha escrito reflexiones acerca del amor de Dios y mensajes de esperanza para la humanidad, y yo sabios consejos para todas las familias de la tierra.

Monday, March 9, 2026

REFLEXIÓN DIRIGIDA A TODOS




Oye tú, amigo del mundo, ¿no crees en Dios? Mira lo que te quiero decir: todos nosotros estaremos en las benditas manos de Dios por la eternidad. Esto no depende de nuestra voluntad porque el dueño de todos lo dispuso así. Pero aquello que sí está sometido a nuestra voluntad es el lugar donde vamos a estar por toda la eternidad. Esto nos corresponde elegirlo a cada uno de nosotros, con la única condición de que nuestra elección sea en el transcurso de nuestra vida, porque una vez terminada nuestra existencia en esta tierra ya no queda oportunidad de elección. Aquella condición en la que quedamos al terminar esta vida, en esa condición quedamos por la eternidad. Ya sea en sus brazos divinos, en el cielo, o ya sea una eternidad fuera de Él, en el infierno, que significa lugar de tormento. Aquello de lo cual estamos hablando es sumamente importante y profundo, hasta más no poder, porque el riesgo para todos nosotros es una eternidad lejos de Dios. ¡Qué bueno sería corregirnos ya! Corregirnos ahora mismo mientras vivimos y no dejarlo para después, porque nos podría resultar muy caro. Ahora detengámonos a reflexionar, porque el Señor nos ama poderosamente y ha provisto la salida: a Jesucristo, quien es el camino, la verdad y la vida; el camino a la eternidad con Dios. Acoge este mensaje que es un llamado urgente por tu vida. Gracias también por extenderlo a todos.


José J. Agudelo

Julio 27/2006


EL MEJOR REGALO



¡Qué necia sería la persona que le pidiera regalos insignificantes a un amigo rico, no teniendo en cuenta las cosas de verdadero valor que aquel pudiera ofrecerle! Y no hay tonto más tonto que el que pide trivialidades a Dios, rechazando el regalo más valioso de todos: la presencia divina en su corazón que lo lleva a la salvación.

El Señor dijo en una ocasión: «¿Que padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?  ¿O si pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»  (Lucas 11:11-13)

Cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. No puedes imaginar un privilegio más grande que este. Para lograrlo, nuestro Creador propuso un plan sencillo y completo. No lo puedes comprar con dinero, ni con ritos, ni con lágrimas, sino que lo obtienes cuando tienes en cuenta estos cuatro pasos: número uno, confesar que eres pecador; número dos, confesar que no puedes salvarte tú mismo; número tres, reconocer que Dios te ama y que se hizo humano para morir en la cruz y así pagar por nuestros pecados; número cuatro, aceptar a Jesucristo como tu Salvador y el Señor de tu vida.

Hoy en día, la comunicación personal no es como antes y aún los medios sociales de comunicación usan palabras en idioma conocido para que exista una buena comunicación. Dios tiene también en cuenta esto y, por ello, viene a comunicar su mensaje de amor y salvación al mundo utilizando un medio que fuera entendido por todas las personas. Dios eligió el lenguaje humano para mostrar en términos bien definidos que él deseaba únicamente el bien de todos los seres humanos. ¿Hasta dónde llegaría el Creador para comunicarse con nosotros? La respuesta es el nacimiento de Jesús en este planeta Tierra. La realidad de la Navidad es que Dios se comunicó por medio de una persona que, aunque era Dios, también fue humano igual que nosotros en todos los detalles. Jesús es la palabra de más importancia jamás pronunciada, porque en su persona reveló a Dios Padre. No se nos olvide que Jesús dijo: «Yo y el Padre somos uno solo» (Juan 10:30).

Con amor,

Abuelita Fanny

1 de Enero/2026