¿QUÉ SON LOS LIBROS?
Hola familia y amigos. Un buen libro es luz porque te ilumina la mente. La luna es luz porque nos alumbra en la noche, el sol es luz ya que alumbra la tierra, pero la verdadera luz es el Espíritu Santo, porque es quien alumbra el alma, la mente y todo nuestro ser.
La Biblia es el libro más importante en el planeta Tierra, ella es la verdad más ponderosa y transformadora de nuestras vidas. Los libros son maestros sin varas, sin gritos y sin enojos; si te acercas a ellos no los encontrarás ocupados, si les preguntas algo no esquivan la respuesta, si te equivocas no te refunfuñan. Un buen libro es luz porque ilumina la mente. ¡Alerta, alerta, la lectura perjudica seriamente la ignorancia!
Si a los setenta años no has leído nada, entonces has vivido una sola vida: la propia. Pero un buen lector ha vivido cinco mil años. Las personas que dejan de leer también dejan de aprender, porque siempre será importante en nuestras vidas confiar en Dios y mantener la memoria joven.
Si no te gusta leer no lo hagas, la lectura es una forma de sentirte feliz, pero no se debe obligar a nadie a ser feliz. Los libros te acompañan y te ayudan a pensar y a observar muchas vidas distintas a la tuya.
Esto es buen consejo que les doy: así como una coma puede cambiar una frase, una actitud puede cambiar una vida. Lee con frecuencia la Sagrada Biblia que es palabra de Dios, para que tu fe no esté fundada en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios (Primera Carta a los Corintios, capítulo 2, verso 5).
Los libros tal vez no te hagan más inteligente, pero te harán menos ignorante. Recuerda: lo más importante no es lo que hiciste, sino lo que harás de hoy en adelante.
La mayor riqueza en esta vida es tener la paz de Dios en tu alma, salud y mucho amor hacia el prójimo. No olvides que la felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Lo valioso de una persona no es una cabeza llena de conocimiento, sino un corazón lleno de amor, unos oídos dispuestos a escuchar y unas manos abiertas para ayudar.
No olvides esto: aunque el dinero pueda hacer falta, jamás sana una herida. Busca primero a Dios, y paz para tu mente, y encontrarás salud para el cuerpo. No olvides que: en la oscuridad, Dios es tu luz; en la tormenta, Dios es tu paz; en la tristeza, Dios es tu fortaleza; en la soledad, Dios es tu compañía.
Fanny Agudelo
Abril 10, 2026