Mi esposo y yo fuimos criados en familias católicas en Colombia, y desde muy temprana edad nuestros padres nos enseñaron los principios morales fundamentales de la religión católica. Pero en abril del año 1989 fue cuando comprendimos el verdadero concepto de ser cristiano y desde entonces nuestra relación con Dios la hicimos más personal y fue en esa época cuando renacimos de nuevo como hijos de Dios en el cristianismo. Desde entonces comenzamos a escribir. José Joaquín ha escrito reflexiones acerca del amor de Dios y mensajes de esperanza para la humanidad, y yo sabios consejos para todas las familias de la tierra.

Monday, July 25, 2011

NO TE PUEDES QUEDAR


No te puedes quedar, no tienes permiso. Nos vamos todos juntitos para el Cielo donde no hay dicha igual; en los brazos de Dios queremos estar por toda la eternidad. Pero todos todos, por favor no vayas a fallar. Ilumínanos Santo Espíritu que solo queremos dar pasos de salvación porque estamos enamorados, completamente enamorados del bello Dios que nos va a llevar. El enemigo no tiene parte con nosotros, ya somos de Dios y ese derecho nadie, pero nadie, nos lo podrá arrebatar; ya es nuestra gran  propiedad.  A todos los que lean este mensaje y los mueva a amar a Dios, formaremos parte de las multitudes de almas que vamos con el Señor. No te vayas a quedar, no puedes hacer eso, no puedes fallar. Acuérdate que la decisión que tomes ahora, durara toda la eternidad y después ya no podrás tomar otra. Es que tu salvación es muy importante, no miremos para otra parte que no hay derecho. Todo depende de lo que en vida hagamos porque acabada la vida ya no hay mas oportunidad. Por eso fijémonos mucho para no tomar una mala decisión, un mal paso seria irreparable. No, no te puedes quedar!
Cordialmente,
Su servidor,  Jose J. Agudelo
                       Julio 12, 2011

EL RESPETO



Si no les enseñamos a los hijos desde pequeños el respeto por los semejantes, entonces el mundo si lo hará pero en una forma muy dura.
Respetar no es sentir miedo al expresarse, ni obedecer sin hacer preguntas. Es estar dispuesto a escuchar y a valorar las opiniones de sus padres y también de otras personas, aun sin estar de acuerdo con ellas. A los hijos hay que escucharles sus ideas, alentarlos para que muestren sus perspectivas y poco a poco permitirles tomar algunas decisiones. A través de todo esto le enseñamos el respeto por los demás. No se nos olvide que el ejemplo es la más fecunda semilla, así de las virtudes como de los vicios. Mientras mas unidos estén los miembros de la familia, mejor será el comportamiento de los hijos en la sociedad. No importa lo que le enseñemos al niño, el insiste en comportarse como sus padres ya que enseñamos lo que sabemos, pero reproducimos lo que somos. Enseña el respeto, pero compórtate siempre con respeto.

Con amor, 
                  María F. Agudelo
                  7/11/11