Mi esposo y yo fuimos criados en familias católicas en Colombia, y desde muy temprana edad nuestros padres nos enseñaron los principios morales fundamentales de la religión católica. Pero en abril del año 1989 fue cuando comprendimos el verdadero concepto de ser cristiano y desde entonces nuestra relación con Dios la hicimos más personal y fue en esa época cuando renacimos de nuevo como hijos de Dios en el cristianismo. Desde entonces comenzamos a escribir. José Joaquín ha escrito reflexiones acerca del amor de Dios y mensajes de esperanza para la humanidad, y yo sabios consejos para todas las familias de la tierra.

Sunday, September 23, 2012

ESCOJAMOS EL CIELO

Si con frecuencia subimos, bajamos o damos vueltas nos desorientamos con mucha facilidad sin saber que dirección tomar.


 No estés a la deriva bajo las corrientes de este mundo porque te llenas de confusión. Este es un mundo caído que te presiona para acá y para allá. Noticias van y noticias vienen, comentarios, opiniones y entre todo eso tienes que saber escoger. Mejor tomemos la dirección correcta que no puede ser otra que la santa presencia de Dios. Amigos habitantes del mundo entero no seamos bobitos, escojamos el Cielo que lo tenemos al alcance de nuestras manos, no es sino querer. Nosotros aceptamos Señor esa gloria eterna que nos tienes preparada que no puede ser otra que el Cielo, amen.

Cordialmente,
                        José J. Agudelo
                        Septiembre 12, 2012

Señales!!!

Quiero compartirles a todos mis amigos del Blog un mensaje muy importante que nos habla de la belleza de la naturaleza creada por Dios y el testimonio de su existencia, estos hechos algunos los niegan ya sea por incredulidad o falta de observación.



Se cuenta que un viejo árabe analfabeto, pero temeroso de Dios, oraba con tanto fervor cada noche, que cierta vez el poderoso jefe de una caravana lo llamó a su presencia y le preguntó: ¿Por qué oras así? ¿Cómo sabes que Dios existe cuando ni siquiera sabes leer? El viejo analfabeta respondió: Gran Señor, conozco la existencia de nuestro Padre Celestial por las señales que nos muestra. ¿Cuales señales?, indagó el jefe sorprendido. El humilde siervo le explicó así: Cuando usted recibe una carta de alguna persona ausente, ¿cómo sabe usted quien le escribió? Estoy seguro que usted distingue la letra y su firma. Cuando usted recibe una joya, ¿cómo obtiene información acerca de la persona que la elaboró? Por la firma del orfebre. El viejo agregó, cuando usted oye pasos de animales alrededor de la tienda, ¿cómo sabe después si fue un carnero, un caballo, o un buey? Por las huellas. Entonces el viejo creyente lo invitó a salir de la barraca y mostrándole el cielo donde la luna brillaba rodeada de multitudes de estrellas le dijo: Respetuoso Señor, aquellas señales allá arriba no pueden ser de los hombres. En ese momento el orgulloso jefe de la caravana comenzó a llorar y a orar a Dios que aunque invisible, deja abundantes señales por todas partes que ahora el pudo percibir. En la claridad de las mañanas, en el día que transcurre con el calor del sol o con la lluvia que moja la hierba, todo esto son huellas de la existencia de Dios. También Dios da señales de El cuando alguien se acuerda de ti, o alguien te considera importante, o cuando alguien merece tu cariño y te envía el mensaje: Que Dios te bendiga. No olvides amigo que la naturaleza es la mejor evangelizadora porque es el testimonio mudo de que Dios es real.
“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día. Y una noche a otra noche declara sabiduría”.
                                                        Salmo 19: 1- 2

Con amor,
                        María F. Agudelo
                        09/13/12