REFLEXIÓN DIRIGIDA A TODOS
Oye tú, amigo del mundo, ¿no crees en Dios? Mira lo que te quiero decir: todos nosotros estaremos en las benditas manos de Dios por la eternidad. Esto no depende de nuestra voluntad porque el dueño de todos lo dispuso así. Pero aquello que sí está sometido a nuestra voluntad es el lugar donde vamos a estar por toda la eternidad. Esto nos corresponde elegirlo a cada uno de nosotros, con la única condición de que nuestra elección sea en el transcurso de nuestra vida, porque una vez terminada nuestra existencia en esta tierra ya no queda oportunidad de elección. Aquella condición en la que quedamos al terminar esta vida, en esa condición quedamos por la eternidad. Ya sea en sus brazos divinos, en el cielo, o ya sea una eternidad fuera de Él, en el infierno, que significa lugar de tormento. Aquello de lo cual estamos hablando es sumamente importante y profundo, hasta más no poder, porque el riesgo para todos nosotros es una eternidad lejos de Dios. ¡Qué bueno sería corregirnos ya! Corregirnos ahora mismo mientras vivimos y no dejarlo para después, porque nos podría resultar muy caro. Ahora detengámonos a reflexionar, porque el Señor nos ama poderosamente y ha provisto la salida: a Jesucristo, quien es el camino, la verdad y la vida; el camino a la eternidad con Dios. Acoge este mensaje que es un llamado urgente por tu vida. Gracias también por extenderlo a todos.
José J. Agudelo
Julio 27/2006

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